Arquitectura bioclimática · Extremadura
Arquitectura bioclimática en Extremadura
Diseñar con el clima extremeño en vez de contra él: veranos que pasan de 40 °C, inviernos fríos y una oscilación térmica diaria muy marcada. La bioclimática no es un estilo, es resolver eso antes de que lo tenga que resolver un aire acondicionado.
Cómo leer esta página
Trece decisiones, en el orden en que se toman
El orden importa. Las primeras se toman con la parcela todavía vacía y no hay material que las corrija después; las últimas se pueden ajustar casi hasta el final de obra. Están puestas en ese orden a propósito.
Si vienes buscando algo concreto, salta directamente.
El clima con el que hay que contar
Un clima de extremos, no de medias
Gran parte de Extremadura cae en la zona climática C4 del CTE: veranos muy calurosos e inviernos moderados. En la práctica, eso significa jornadas de más de 40 °C en julio y agosto, y noches que refrescan bastante más que el día.
En la nomenclatura del CTE la letra marca la severidad del invierno y el número la del verano. C4 es, por tanto, un invierno moderado con uno de los veranos más exigentes de España: aquí el problema no es calentar, es no cocerse.
Esa oscilación diaria es la palanca principal: una casa que sabe guardar el fresco de la noche y liberarlo durante el día necesita mucha menos máquina para estar habitable.
Por eso las medias anuales no sirven para decidir nada. Lo que hay que mirar es la diferencia entre el día y la noche de julio, cuántas horas seguidas aprieta el calor y por dónde entra el sol a cada hora.
Y el invierno existe, aunque no sea el protagonista: hay mañanas de helada, y una casa pensada solo para agosto se queda corta media estación.
El error más caro que veo es diseñar como si Extremadura tuviera el clima de otra región.
Orientación
El sol cambia de ángulo, la casa tiene que saberlo
La orientación es la decisión más barata de toda la casa y también la más irreversible: se toma con la parcela vacía y luego no la corrige ningún material.
El sur es la fachada dócil. En verano el sol pasa muy alto y un alero la protege con poco vuelo; en invierno entra bajo y calienta gratis. Ahí van las estancias de estar y los huecos grandes.
El oeste es la fachada difícil. El sol de la tarde de agosto entra rasante, no hay alero que lo pare y llega justo cuando la casa ya lleva todo el día acumulando calor. Poco hueco al oeste, y el que haya, protegido por fuera.
El norte da luz estable y sin deslumbramiento. Es la mejor fachada para trabajar y una buena salida para la ventilación cruzada, y conviene aislarla bien porque en invierno no recibe nada.
Antes que la brújula, eso sí, está la parcela concreta: por dónde entra el viento, la sombra de una encina que ya está ahí, la pendiente, los accesos. Casa del Olivar se implantó entre los olivos que ya había, no contra ellos.
Sombreamiento
La sombra se pone por fuera
Una persiana o una cortina por dentro paran la luz, pero el calor ya ha atravesado el vidrio y se queda en la habitación. La protección solar que funciona va siempre en el exterior.
Alero, porche, contraventana, celosía, toldo, lama orientable. En el sur basta con geometría fija bien calculada, porque el sol de verano pasa alto; en el oeste hace falta algo móvil, porque entra tan bajo que ninguna visera lo detiene.
El porche de Casa del Olivar está ahí por ese cálculo, no porque quede bien.
Inercia térmica
Guardar el fresco de la noche
La masa térmica —muros gruesos, tapia, fábricas macizas— absorbe el calor del día y lo libera de noche, cuando ya no molesta. Es la estrategia que ha usado la arquitectura vernácula extremeña durante siglos.
Conviene entender qué hace exactamente: la inercia no aísla, retrasa. Un muro pesado hace que el pico de calor de la tarde llegue al interior de madrugada y ya suavizado, justo cuando la casa se puede ventilar. Lo que se compra es ese desfase.
Y solo funciona si esa masa se descarga. Una casa pesada que no se ventila de noche va acumulando calor día tras día. La inercia sin ventilación nocturna juega en contra.
En construcción ligera de madera esa masa no está, y se compensa por otro camino: aislamiento continuo, hermeticidad y un control solar estricto. Casa del Olivar va por ahí. Casa de Paja, con sus muros de paja compactada y sus revocos de cal y tierra, va por el otro.
Las dos estrategias son legítimas. La que no lo es es no elegir ninguna de las dos a propósito.
Aislamiento y hermeticidad
Continuo, o no cuenta
Lo que arruina un aislamiento no suele ser el espesor, sino los puntos por donde se interrumpe: encuentros de forjado, jambas, la caja de la persiana, el arranque de cubierta. Por ahí se escapa buena parte de lo que promete la ficha del fabricante.
Con la hermeticidad pasa igual. Si el aire atraviesa la envolvente, el mejor aislante rinde bastante menos de lo que dice su ensayo. En Casa del Olivar las juntas se sellaron una a una, cubierta incluida.
Y hay una función del aislamiento que casi nadie cuenta: además de conservar el calor en invierno, retiene el fresco que has metido de noche. Aquí, aislar es sobre todo una estrategia de verano.
Ventilación nocturna y cruzada
El fresco de la noche es gratis, solo hay que dejarlo entrar
Huecos enfrentados en fachadas opuestas para que el aire atraviese la casa, no solo entre por una ventana.
Un hueco solo ventila la habitación en la que está. Para que el aire cruce hacen falta una entrada y una salida, y a ser posible a distinta altura: el aire caliente sube y sale por arriba, y al salir arrastra aire fresco por abajo. Una escalera, un lucernario practicable o un patio hacen ese tiro sin ningún ventilador.
Y ventilar de noche, cuando fuera hace más fresco que dentro, para bajar la temperatura de la masa térmica antes de que empiece el día siguiente.
El reverso es igual de importante: de día se cierra. En julio, abrir las ventanas a mediodía porque «corre el aire» es meter calor en casa. La casa extremeña de siempre se cerraba por la mañana y se abría al anochecer; no era manía, era la estrategia correcta.
Hay dos condiciones que se olvidan al proyectar y luego se resuelven mal y deprisa: poder dejar las ventanas abiertas de noche sin regalarle la casa a cualquiera, y sin llenarla de mosquitos. Contraventana practicable, hueco alto, reja o mosquitera son parte del diseño bioclimático, no un extra de la última semana de obra.
Cubierta
Por arriba entra el calor
Al mediodía de julio el sol cae casi vertical. La cubierta es, con diferencia, la superficie de la casa que más radiación recibe, y por eso es donde cada euro de aislamiento rinde más.
Ayuda mucho una cámara ventilada bajo el acabado, que evacúa buena parte de ese calor antes de que llegue al forjado, y un acabado claro en lugar de uno oscuro.
En Casa del Olivar el forjado de cubierta lleva fibra de madera, el mismo aislante que la fachada, precisamente porque es por ahí por donde entra el calor de verdad en verano.
Ventanas y huecos
El punto débil de la envolvente
El hueco es siempre lo peor aislado del muro y además deja pasar radiación directa. El tamaño y la posición de cada ventana son una decisión térmica antes que estética.
Tres cosas que mirar: el vidrio, y no solo cuánto aísla sino cuánta radiación deja pasar; el marco y su rotura de puente térmico; y la colocación en obra, porque una buena ventana mal instalada deja de serlo.
Un hueco pequeño y bien protegido al oeste vale más que uno grande con un vidrio caro.
Patios y transición
Lo que la casa de pueblo ya sabía
El patio no es solo un espacio agradable: es un depósito de aire fresco. Sombreado, y con algo de vegetación o de agua, mantiene aire más frío que la calle y alimenta la ventilación de las estancias que dan a él.
Lo mismo hacen el zaguán, el porche profundo y la galería: filtran el exterior antes de que llegue a la casa y, de paso, amplían la vivienda al aire libre buena parte del año.
Es la lección de la casa tradicional extremeña, y sigue valiendo en obra nueva.
Vegetación y suelo
Sombra que cambia con la estación
Un árbol de hoja caduca al sur o al oeste da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno, cuando pierde la hoja. Es un alero que se ajusta solo.
La parra sobre el porche hace exactamente eso, y lleva haciéndolo aquí desde siempre.
Cuenta también lo que hay bajo los pies: una superficie clara, de grava o de hierba, junto a la casa no devuelve el calor que devuelve una solera oscura o el asfalto.
Materiales
El material también decide cómo se comporta la casa
Un aislante no es solo su conductividad. Por su densidad y su calor específico, la fibra de madera o la celulosa retrasan más la onda de calor que otros aislantes con la misma resistencia térmica. En Extremadura, donde el examen es el verano, eso pesa.
También importa que el muro deje salir el vapor. En Casa de Paja el revoco exterior es una mezcla de cal hidráulica y cal aérea, de Gordillos, en Morón de la Frontera: la cal deja transpirar la paja, y si el vapor no puede salir se queda dentro y pudre el muro.
El revoco interior de esa misma casa se hizo con la tierra que salió al excavar la cimentación, dosificada en varias capas hasta dar con la mezcla. No viajó ni un metro hasta la obra porque ya estaba en ella.
Y está la huella de carbono, que se decide en la misma mesa y en el mismo momento. La paja, la madera, el corcho, la celulosa o el algodón reciclado —el que lleva Casa del Olivar en los muros y en el forjado, de RMT— no son una elección estética.
Simulación
Comprobarlo antes de construirlo
Todo lo anterior se puede dibujar razonablemente bien con oficio. Lo que no se puede es saber, sin calcular, cuántas horas al año se va a pasar de la temperatura de confort una habitación concreta con esa ventana, ese alero y esas horas de sol.
Para eso está la simulación: un modelo de la casa al que se le da un archivo climático horario de la zona y que devuelve, hora a hora, cómo se comporta por dentro. Sirve para comparar alternativas —medio metro más de alero, el hueco del oeste más pequeño, otro vidrio— y quedarse con la que mejor responde, todavía en papel y todavía barata de cambiar.
Conviene no confundirla con la verificación reglamentaria. El cálculo que exige el CTE sirve para justificar el proyecto ante la administración; la simulación de confort sirve para tomar decisiones de diseño.
Y una advertencia que nos aplicamos nosotros los primeros: un modelo devuelve resultados para las hipótesis que le has metido. Por eso en esta página no vas a encontrar cifras de simulación: un número sin las hipótesis que lo produjeron no dice nada.
Consumo y equipos
Primero la demanda, después la máquina
El orden es este: bajar la demanda con la envolvente y, solo entonces, dimensionar los equipos. Al revés se acaba pagando un aire acondicionado grande durante toda la vida de la casa para corregir una ventana mal puesta.
Cuando la demanda baja, el equipo se queda pequeño y encaja bien con una bomba de calor. Casa del Olivar lleva suelo radiante con aerotermia, y está previsto apoyarlo con fotovoltaica.
Lo que no vas a leer aquí es cuánto gasta al año una casa nuestra: no publicamos consumos que no hayamos medido en la vivienda habitada. Lo que sí hay es la foto de un termómetro.

Un caso real
Dos casas en el mismo pueblo, dos estrategias contrarias
Casa del Olivar y Casa de Paja están las dos en Peraleda de la Mata, en el norte de Cáceres. Se enfrentan al mismo verano por caminos opuestos: construcción ligera muy aislada y hermética en una, muro pesado y transpirable en la otra.
Las dos están construidas. Es la parte que ninguna simulación resuelve.

Casa del Olivar · entramado ligero de madera
133 m² en una parcela con olivos. Envolvente de entramado ligero montada en cinco días, con fibra de madera en fachada y en el forjado de cubierta, algodón reciclado de RMT en muros y forjado y suelo radiante con aerotermia. La estructura la fabricó y montó Casa Bio Timber Frame, en Salvaterra de Miño.

Casa de Paja · paneles de paja compactada
129 m² y la primera vivienda de Extremadura construida con paneles prefabricados de paja compactada. Revoco exterior de cal y revoco interior con la tierra de la propia excavación. Proyecto en 2016–2017, obra entre 2017 y 2018.
Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan antes de empezar
- ¿Cómo hacer una casa fresca en Extremadura sin aire acondicionado?
- Por este orden: orientar bien la casa, proteger los huecos por fuera, aislar la cubierta a conciencia y ventilar de noche cerrando de día. Con esas cuatro cosas resueltas, el aire acondicionado pasa de ser imprescindible a ser un apoyo para los días peores. Sin ellas no hay máquina que lo compense, solo factura.
- ¿Qué orientación debe tener una vivienda en Extremadura?
- Como regla general: las estancias de estar y los huecos grandes al sur, protegidos con alero o porche; poco hueco al oeste, que es la fachada más castigada por el sol de la tarde en verano; y el norte para luz estable de trabajo y como salida de la ventilación cruzada. Luego esa regla se ajusta a la parcela concreta, a los accesos, a la pendiente y a lo que ya haya plantado.
- ¿Qué zona climática es Extremadura según el CTE?
- Gran parte de la región está en zona C4. En la nomenclatura del CTE la letra indica la severidad del invierno y el número la del verano, así que C4 significa invierno moderado y verano de los más exigentes de España. La zona exacta depende del municipio y de su altitud, y se comprueba en el propio CTE antes de calcular nada.
- ¿Es lo mismo arquitectura bioclimática que casa pasiva?
- No. Bioclimática es diseñar con el clima del sitio: orientación, sombra, inercia, ventilación. Passivhaus es un estándar certificable, con requisitos concretos y una verificación detrás. Se llevan bien, pero una cosa es un criterio de proyecto y la otra un sello.
- ¿Se puede aplicar la arquitectura bioclimática a una reforma?
- Una parte sí y otra no. La orientación y la implantación ya vienen dadas y no se tocan. En cambio se puede trabajar mucho con la protección solar de los huecos, el aislamiento de la cubierta, la sustitución de carpinterías y la forma de ventilar. En una casa antigua de pueblo, además, la inercia suele estar ya construida: el muro grueso está ahí, y lo que falta casi siempre es dejar de perder por arriba.
- ¿Cuánto encarece una casa hacerla bioclimática?
- Las decisiones que más rinden —dónde se coloca la casa, hacia dónde miran los huecos, dónde va el porche— no cuestan dinero: cuestan tomarlas a tiempo. Lo que sí tiene coste es la envolvente: más aislamiento, mejores carpinterías, protección solar exterior. No te voy a dar un porcentaje que no haya medido; lo honesto es mirarlo con tu proyecto y tu presupuesto delante.
- ¿Hace falta inercia térmica o basta con aislar mucho?
- Las dos vías funcionan si se llevan hasta el final. Un muro pesado retrasa la entrada del calor, pero necesita ventilación nocturna para descargarse. Una construcción ligera muy aislada y hermética necesita un control solar impecable, porque el calor que entra por un hueco ya no lo amortigua nada. Lo que no funciona es quedarse a medias en las dos.
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