Aislamiento natural · Rehabilitación
Aislar con material natural una casa que ya está en pie
Por dónde se aísla, con qué material y en qué orden, cuando lo que hay es una casa construida y no un plano en blanco. Escrito para reformas en Extremadura.
Antes de aislar
Primero se corta el agua. Después se aísla.
Es el orden que más se salta y el que más caro sale. Un muro húmedo aísla peor, y un aislante puesto sobre un muro que sigue mojándose deja de ser un aislante para convertirse en una tapa.
Así que lo primero es siempre lo mismo: cubierta, aleros, canalones y arranque del muro. Después, dejar secar el tiempo que el muro necesite, que no es el que le convenga al calendario de obra. Y solo entonces decidir el aislamiento.
Si el muro es de tapia o de adobe y alguien le puso un revoco de cemento en algún momento, ese revoco suele ser la causa del problema antes que la solución. Conviene contar con quitarlo.
La decisión que ordena todo
Por fuera, por dentro o por la cámara
Casi todas las demás decisiones dependen de esta. No es cuestión de gusto: cambia dónde queda la masa del muro, dónde puede condensar el vapor y cuánta obra hay que hacer dentro de una casa que a lo mejor está habitada.
Ninguna de las tres es la buena siempre. Estas son las condiciones de cada una.
Por fuera
Es la que mejor funciona en lo térmico: el aislamiento queda continuo, corta los puentes térmicos de los frentes de forjado y deja toda la masa del muro del lado caliente, trabajando a favor. A cambio toca la fachada, y con ella el vuelo de los aleros, las jambas, los canalones y, en casco antiguo, la ordenanza.
Por dentro
Es la más rápida y la única que no toca la fachada, así que muchas veces es la única posible. También es la más delicada: deja el muro frío y por fuera del aislamiento, y con ello sube el riesgo de condensación dentro del cerramiento. Sobre un muro de tierra hay que comprobarlo, no suponerlo. Además se come metros de la habitación y obliga a rehacer instalaciones por dentro.
Por la cámara
Si el muro es de doble hoja, se puede rellenar la cámara insuflando material a granel desde pequeñas perforaciones, sin desmontar nada. Es la intervención menos invasiva que existe, y su límite es justo lo que no se ve: si la cámara está interrumpida, tiene escombro dentro o no es continua, el relleno no llega a todas partes.
Según lo que te encuentres
Dónde aislar, elemento por elemento
En esta tabla no hay espesores, y no es por prudencia: el espesor sale del cálculo de cada caso, con su orientación, su clima y su presupuesto, y ponerlo aquí sería inventarlo. Lo que hay es el criterio, y el orden en que lo abordaríamos.
| Elemento | Lo que suele pasar | Por dónde se interviene | Lo que hay que vigilar |
|---|---|---|---|
| Cubierta | Es por donde entra el grueso del calor en julio y por donde se escapa en enero. En casas antiguas muchas veces no hay nada puesto. | Por encima, aprovechando un cambio de teja, o por debajo si el bajocubierta no se usa. La primera funciona mejor; la segunda cuesta menos. | Que quede ventilada bajo el acabado y que el aislante no tape la entrada de aire del alero. |
| Muro de tapia o de adobe | Suele estar mejor de lo que parece. Lo que falla es el zócalo, el alero o un revoco que no le deja secar. | Por fuera siempre que la fachada lo permita, con revoco de cal encima. Por dentro solo después de comprobar el comportamiento a la humedad. | No dejarlo encerrado entre dos capas impermeables. Un muro de tierra necesita poder secar por alguna de sus dos caras. |
| Muro de ladrillo con cámara | Cámara vacía, o con un aislante antiguo apelmazado. Es el caso más común en la vivienda de las últimas décadas del siglo pasado. | Insuflado a granel, desde el exterior o desde el interior según el acceso. | Comprobar antes que la cámara es continua y que no está llena de escombro de la obra original. |
| Forjado sobre garaje o local sin calefactar | Suelo frío en invierno y una superficie grande sin aislar que casi nadie mira. | Por debajo, fijando panel al techo del local. Es de las intervenciones más agradecidas que hay. | El perímetro y el frente de forjado, que es por donde se pierde lo que se acaba de ganar. |
| Huecos y su perímetro | La ventana se cambia y el hueco de alrededor se queda exactamente como estaba. | Aislar la jamba, el dintel y sobre todo la caja de persiana, que es un agujero abierto en mitad del aislamiento. | Cambiar la ventana y no sellar el encuentro. La carpintería nueva rinde bastante menos de lo que dice su ficha. |


Cómo se elige
En rehabilitación manda el formato, no solo la ficha técnica
En obra nueva se elige el aislante por prestaciones y se construye el hueco a su medida. En rehabilitación es al revés: el hueco ya existe, es irregular y casi nunca mide lo que dice el plano.
Por eso el primer filtro no es la conductividad, es la forma en que el material llega y se adapta a lo que hay. Después ya se compara dentro de la familia que encaja.
Qué es cada uno de estos materiales y de dónde sale está contado en la guía de bioconstrucción. Aquí importa cómo se pone.
Panel rígido
Fibra de madera, corcho aglomerado. Va bien donde hay una superficie continua y accesible: por fuera de una fachada, sobre un forjado, bajo el techo de un garaje. Necesita un soporte razonablemente plano y una junta bien resuelta entre placas.
Insuflado a granel
Celulosa de papel reciclado, sobre todo. Rellena cámaras y entrevigados irregulares sin dejar huecos, que es exactamente el problema de la rehabilitación. Requiere maquinaria e instalador con oficio: la densidad de insuflado no es un detalle, es lo que evita que el material se asiente con los años.
Manta o rollo
Fibras textiles y vegetales. Es lo que encaja entre los montantes de un trasdosado o de un entramado, y se corta a medida en obra. Su punto débil es el ajuste: una manta que no llega bien al borde deja una vía de aire que anula buena parte del trabajo.
Humedad
El aislamiento se decide con la humedad, no solo con el frío
Un cerramiento no solo deja pasar calor: deja pasar vapor de agua. Cuando ese vapor se encuentra una superficie lo bastante fría dentro del muro, condensa, y esa agua se queda donde nadie la ve.
Aislar por el interior desplaza esa superficie fría hacia dentro del cerramiento, así que es la posición que más hay que comprobar. En un muro de tierra, además, el material que se pone al lado importa tanto como el espesor: lo higroscópico convive bien con lo higroscópico.
La regla que no falla es fácil de decir y muy fácil de saltarse: no encerrar un muro entre dos capas que no dejan salir el vapor. Si solo puede secar por una cara, esa cara tiene que quedar abierta.
Esto no se resuelve por intuición ni con la ficha del fabricante. Se comprueba caso por caso, y en un muro antiguo se comprueba antes de tapar, no después.
Verano
Aquí el aislante también trabaja en agosto
Gran parte de Extremadura está en zona climática C4 del CTE: veranos con jornadas por encima de 40 °C e inviernos moderados. Un aislante elegido solo por su comportamiento de invierno se queda a medias.
Lo que importa en verano no es únicamente cuánto frena el paso del calor, sino cuánto tarda ese calor en atravesarlo. Por su densidad y su calor específico, los aislantes naturales más pesados retrasan más la onda de calor de la tarde que otros con la misma resistencia térmica. En cubierta, que es la superficie que más sol recibe, eso se nota.
Y hay un aliado gratis: aquí la noche refresca. Si la casa puede ventilar de noche y soltar lo que ha acumulado durante el día, el aislamiento rinde bastante más de lo que promete el papel.
Los encuentros
El aislamiento se pierde por donde se interrumpe
Lo que arruina un aislamiento casi nunca es el espesor, sino los puntos donde deja de existir: el frente de forjado, la jamba de una ventana, la caja de persiana, el arranque de la cubierta, el perímetro de un techo aislado por debajo.
Con la hermeticidad pasa igual. Si el aire atraviesa la envolvente, el material rinde bastante menos de lo que promete su ficha, y da lo mismo lo natural que sea.
En rehabilitación esto es más difícil que en obra nueva, porque los encuentros ya existen y hay que resolverlos sobre lo que hay. También es donde se ve enseguida si quien ejecuta la obra sabe lo que tiene entre manos.
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta antes de abrir el primer tabique
- ¿Puedo aislar por dentro un muro de tapia?
Se puede, y a veces es lo único posible. Pero es la posición más delicada: el muro queda frío y por fuera del aislamiento, y el riesgo de condensación dentro del cerramiento sube.
Antes de decidirlo hay que comprobar el comportamiento a la humedad de esa solución concreta y usar materiales que dejen salir el vapor por el lado que tenga que salir. Lo que no se hace nunca es poner una capa impermeable a cada lado del muro.
- ¿Cuánto espesor de aislante necesito?
No hay una respuesta general, y quien te la dé sin ver la casa se la está inventando. Depende del elemento, de la orientación, de lo que ya tengas puesto, del clima concreto de tu punto y de hasta dónde llegue el presupuesto.
Lo que sí es general es el orden: primero la cubierta, después los huecos y su perímetro, después los muros. Si hay que priorizar, ese suele ser el reparto que más devuelve.
- ¿El insuflado en cámara sirve de verdad?
Cuando la cámara es continua y está limpia, sí, y es de las intervenciones con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se nota. Cuando no lo es, el material no llega a todas partes y queda un aislamiento con agujeros que nadie ve.
Por eso lo que decide no es tanto el material como la inspección previa y el oficio de quien insufla.
- ¿Un aislante natural aísla igual que uno convencional?
Para frenar el paso del calor, muchos aislantes naturales están en el mismo orden que los convencionales, y donde ganan es en el comportamiento de verano y en la huella.
Pero la comparación seria no se hace por reputación: se hace con las dos declaraciones ambientales delante, llevadas antes a la misma unidad y con los mismos módulos incluidos. Restar dos DAP sin mirar eso da un número que parece riguroso y no lo es.
- ¿Merece la pena aislar solo la cubierta?
En muchas casas de aquí es lo primero que haríamos, sí. Es la superficie que más sol recibe en julio y muchas veces la que peor está, así que cada euro rinde más ahí que en ningún otro sitio.
Aislar solo una parte no es una chapuza si el orden es el correcto. La chapuza es aislar bien un muro y dejar la cubierta como estaba.
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