Proyecto · Peraleda de la Mata, 2016–2018

Casa de Paja en Extremadura

La primera vivienda en Extremadura construida con paneles prefabricados de paja compactada. 129 m² en Peraleda de la Mata, Cáceres, con revoco de cal por fuera y de la propia tierra de la excavación por dentro.

Fachada de la Casa de Paja en Peraleda de la Mata, con termosolar en cubierta
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El encargo

La primera de su tipo en Extremadura

129 m² en Peraleda de la Mata, Cáceres, el mismo pueblo de Casa del Olivar. La construimos entre el verano de 2017 y 2018.

Es la primera vivienda de la región hecha con paneles prefabricados de paja compactada: no bala a bala levantada en obra, como se suele ver, sino módulos fabricados en taller y montados después en la parcela.

Eso cambia todo el proceso. Y era terreno nuevo para nosotros también.

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El clima

El problema de esta casa no era el frío, era agosto

Peraleda de la Mata cae en la zona climática C4 del CTE: veranos muy calurosos e inviernos moderados. En julio y agosto se pasan los 40 °C, y las noches refrescan de verdad.

Esa diferencia entre el día y la noche es la palanca de todo. Una casa que guarda el fresco de la noche y lo suelta despacio durante el día necesita mucha menos máquina para ser habitable en agosto.

La paja compactada da un muro grueso y muy aislante: el calor de fuera tarda en atravesarlo. Y el revoco de tierra por dentro añade masa. Aislar y amortiguar no son lo mismo, y aquí hacían falta las dos cosas.

En invierno el mismo muro trabaja al revés y no hay que hacerle nada distinto. Esa es la ventaja de resolverlo con la envolvente y no con una máquina.

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Los módulos

La paja se compacta en taller, no en obra

Cada panel se fabrica aparte, en una nave: la paja se prensa dentro de un bastidor de madera hasta quedar compacta como un tablero.

La ventaja es que ese trabajo no depende del tiempo que haga ese día en la parcela, y en obra el montaje va mucho más rápido: se trata de colocar módulos ya resueltos, no de construir el muro entero in situ.

Es la misma lógica que el entramado ligero de madera de Casa del Olivar, aplicada a un material distinto.

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La obra

De la cimentación al revoco

Armado de la cimentación de la Casa de Paja en Peraleda de la Mata
Armado de la cimentación, antes del hormigonado.
Hormigonado de la cimentación
Hormigonado de la cimentación.
Módulo de paja compactada fabricado en taller
Un módulo de paja compactada, recién prensado en taller.
Fachada de paneles de paja montada en obra, antes del revoco
La fachada montada, antes del revoco final, con las carpinterías ya en amarillo.
Aplicación a mano del revoco de tierra sobre la paja
Aplicando a mano el revoco de tierra sobre la paja, capa a capa.
Altillo interior con el revoco de tierra terminado
El altillo, con el muro de fábrica visto y el revoco de tierra terminado.
Salón de la Casa de Paja al atardecer
El salón a última hora de la tarde, con luz entrando por las carpinterías de madera.
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El revoco

Cal por fuera, la tierra de la propia parcela por dentro

Por fuera, una mezcla de cal hidráulica y cal aérea, de Gordillos, en Morón de la Frontera. La cal deja transpirar la paja: si el vapor de agua no puede salir, se queda dentro y pudre el muro.

Por dentro, arcilla. Y no una arcilla comprada: es la misma tierra que sacamos al excavar la cimentación, dosificada en varias capas con distinta granulometría hasta dar con el revoco adecuado.

Es el material más de kilómetro cero que existe: no viajó ni un metro hasta la obra, porque ya estaba en ella.

El muro, capa a capa

Tres capas, y ninguna sobra

De dentro a fuera: la tierra de la parcela, el panel de paja prensada en su bastidor de madera, y la cal. Baja despacio y el muro se abre. Los grosores del dibujo son proporciones para que se lea, no cotas.

  1. 01Revoco de tierra
  2. 02Panel de paja prensada
  3. 03Revoco de cal
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Detalles constructivos

El muro son tres capas, y cada una hace un trabajo distinto

Un muro de paja no es paja y ya está: es un bastidor de madera relleno y prensado, una piel de cal por fuera y una piel de tierra por dentro. Si una de las tres se elige mal, las otras dos dan igual.

El panel

Paja prensada dentro de un bastidor de madera

La paja se prensa en taller dentro de un bastidor de madera hasta quedar compacta como un tablero, y el módulo sale de la nave ya cerrado. En la parcela el muro se monta sobre la cimentación de hormigón: se colocan piezas ya resueltas, no se levanta el muro entero allí.

La piel exterior

Cal hidráulica y cal aérea, de Morón de la Frontera

El revoco exterior es una mezcla de cal hidráulica y cal aérea de Gordillos, en Morón de la Frontera. La cal deja salir el vapor de agua, y eso no es una preferencia de acabado: un revoco impermeable encerraría la humedad dentro del muro y acabaría pudriendo la paja.

La piel interior

La tierra de la excavación, capa a capa

Por dentro va la propia tierra que salió al excavar la cimentación, dosificada en varias capas de distinta granulometría: las gruesas agarran a la paja, las finas dan el acabado. No viene en un saco con instrucciones; la mezcla se busca probando.

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Los problemas

Nadie lo había hecho antes por aquí

Ese fue el primero. Era la primera vivienda de Extremadura con paneles prefabricados de paja, así que no había un industrial de la zona con el sistema rodado ni un detalle ya resuelto que copiar. Nosotros tampoco lo habíamos hecho.

El segundo es el agua, que es lo único que de verdad se lleva por delante un muro de paja. Manda en dos momentos: mientras el muro está a la intemperie esperando el revoco, y después ya para siempre, en la elección del acabado. Por eso cal, y no cemento.

El tercero es la tierra. Un revoco de arcilla no se compra hecho, se dosifica: hay que ir probando capa a capa, cambiando la granulometría, hasta que agarra y no fisura. Esa parte se resuelve en la obra y con las manos.

Y el cuarto es de tiempo. Buena parte de este trabajo no va más rápido por meter más gente. Conviene saberlo antes de empezar, no a mitad de obra.

Termómetro mostrando la temperatura interior de la Casa de Paja en invierno
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Años después

Invierno fuera. Dentro, unos 20 grados.

Este termómetro marca unos 20 grados en el interior, un día de invierno. No es una simulación ni una cifra de catálogo: es la casa ya habitada, años después de terminarla.

Lo que la foto no dice es cuánto hacía fuera, así que tampoco lo vamos a decir nosotros.

Y de lo que no tenemos tampoco vamos a hacer un dato: de esta casa no podemos enseñar un ensayo de hermeticidad ni un registro de consumos. Es menos de lo que nos gustaría, y es lo que hay.

Una casa de paja bien resuelta no es un experimento. Es una vivienda que se habita todo el año.

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Quién la hizo

La levantó más gente de la que cabe en una ficha

El proyecto lo dibujamos María Javaloyes, Jose Milara y yo, entre 2016 y 2017.

La obra la levantamos sobre todo María y yo. En la primera mitad estuvimos también con Jose Milara y Sebastián Gragera; la segunda la terminamos María y yo.

Y por allí pasó mucha más gente: profesionales de la construcción de la zona, extremeños, amigos, familia. Conviene decirlo, porque en las fotos no salen y en las fichas de proyecto tampoco.

¿Te estás haciendo una casa así?

Dos caminos, según el punto en el que estés: proyectarla entera, o revisar lo que ya haya dibujado.

¿Quieres construir o reformar?

El proyecto completo, con Galván & Morán

Esta casa la dibujamos y la levantamos con nuestras manos. Ese trabajo completo —proyecto, materiales y dirección de obra— es lo que hacemos hoy en Galván & Morán.

¿Ya tienes proyecto?

Lo miro antes de que empieces a construir

Si tienes un proyecto en marcha y quieres que alguien lo mire antes de firmarlo, eso es justo lo que hago en el asesoramiento.

Casa del Olivar, vivienda de madera en Peraleda