Reforma y rehabilitación · Extremadura

Reforma bioclimática en Extremadura

Qué se puede cambiar de una casa que ya está en pie, en qué orden conviene hacerlo y qué es mejor no tocar. Con una advertencia por delante, porque aquí hace mucha falta: los muros de tierra no se sellan.

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El punto de partida

La orientación ya está decidida. Casi todo lo demás, no

En una reforma se parte con una mano atada: la casa está donde está y mira hacia donde mira. Eso no se negocia, y es la única mala noticia de esta página.

Todo lo demás sigue abierto, y es más de lo que la gente supone: la protección solar de los huecos, el aislamiento de la cubierta, las carpinterías y su encuentro con el muro, cómo se ventila la casa de noche y qué máquinas hacen falta cuando lo anterior está resuelto.

Y hay una ventaja que la obra nueva no tiene. En una casa antigua de pueblo la inercia térmica ya está construida y pagada: el muro grueso está ahí. Lo que suele faltar no es masa, es dejar de perder por arriba y por los huecos.

Quiere decir que muchas veces la reforma es el camino más barato para bajar el consumo de una casa. No siempre, pero muchas veces.

Cómo se diseña con el clima extremeño: orientación, sombra, inercia y ventilación

Casa de pueblo con muros de tierra

Tapia o adobe, con zócalo de mampostería y un buen alero encima. Suele estar mejor de lo que parece: cuando falla no es el muro, es el agua que le entra por arriba o por abajo. Es también la casa donde más daño hace una reforma mal planteada.

Vivienda de fábrica sin aislar

Las décadas de ladrillo con cámara sin aislar, cubierta sin resolver y cajas de persiana abiertas al exterior. Aquí la reforma tiene mucho recorrido, y casi todo está arriba y en los huecos.

Casa reciente mal orientada

Bien construida y mal colocada: mucho hueco al oeste, poca sombra y un verano que se hace largo. La envolvente puede estar correcta y aun así la casa se calienta, porque lo que falta es control solar por fuera.

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El orden de la obra

Primero el agua, después el calor, y las máquinas al final

En una reforma el orden importa tanto como el qué. Se puede gastar el presupuesto entero en la partida correcta y no notar nada, simplemente por haberla hecho en tercer lugar.

Este es el orden que seguimos, y también sirve si vas a hacerlo por fases, un año cada cosa.

01 · Cortar el agua

Cubierta, alero, canalones y arranque del muro. Antes de aislar nada hay que estar seguro de que no entra agua, y si el muro está húmedo hay que dejarlo secar el tiempo que necesite, que no es el que le convenga al calendario de obra. Aislar sobre un muro mojado es encerrar el problema.

02 · Aislar por arriba

Si solo se puede hacer una cosa, es esta. En verano el calor entra sobre todo por la cubierta, y en invierno es por donde más se pierde. Además suele ser la intervención menos invasiva: se trabaja desde fuera o desde el bajocubierta y no obliga a vaciar la casa.

03 · Los huecos, y la sombra por fuera

Carpinterías, sí, pero antes o a la vez la protección solar exterior: toldo, contraventana, porche, celosía, un árbol de hoja caduca en el sitio correcto. Cambiar la ventana sin poner sombra en la fachada de poniente resuelve el invierno y deja el verano igual.

04 · Las máquinas, al final

Cuando la envolvente está resuelta, la instalación que hace falta es más pequeña. Al revés —máquina primero, envolvente después— se paga dos veces: en el equipo sobredimensionado y en la factura de cada verano.

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Alternativas

Aislar el muro por fuera, por dentro o no aislarlo

Esta es la decisión que más discusión genera en una reforma y la que peor se resuelve por defecto. No hay una respuesta buena para todas las casas: hay tres opciones legítimas, y cuál gana depende de cómo sea tu muro.

Antes de elegir hay que saber de qué está hecho y cómo transpira. En Extremadura eso no es una pregunta teórica: hay muchísima tapia y muchísimo adobe todavía en uso.

Por fuera

Es la mejor solución técnica: envuelve la casa entera, corta los puentes térmicos de los forjados y deja el muro dentro del abrigo, con su inercia trabajando para ti. Los peros son de otro orden: cambia la fachada, y en un casco antiguo o en una fachada protegida puede que no te dejen. Sobre tierra, además, el sistema tiene que ser transpirable.

Por dentro

Más barata, se puede hacer por fases y por habitaciones, y no toca la fachada. A cambio pierdes centímetros, quedan puentes térmicos en cada forjado y, sobre todo, dejas el muro pesado fuera del abrigo: la inercia que tenías gratis se queda al otro lado. En un muro de tierra hay que estudiar además dónde va a condensar el vapor.

No tocar el muro

En muchas casas antiguas de pueblo es la opción sensata: cubierta, huecos, sombra y ventilación nocturna, y el muro se queda como está, revocado con cal y bien protegido por arriba y por abajo. Menos obra, menos riesgo y buena parte de la mejora. Se decide mirando la casa concreta, no por principio.

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Muros de tierra

No selles la tapia con cemento ni con pintura plástica

Es el consejo más útil de toda esta página y el que más veces llega tarde. Un muro de tapia o de adobe necesita que el vapor de agua pueda salir. Si lo tapas con un mortero de cemento o con una pintura plástica, el agua entra igual —por una gotera, por capilaridad, por la salpicadura del suelo— y ya no puede irse.

Lo que pasa entonces es lo peor que puede pasar: el deterioro avanza escondido debajo del acabado. La fachada se ve estupenda dos o tres años y un día aparece de golpe, con el muro bastante peor de lo que estaba antes de la reforma.

Cuando ya hay un revoco de cemento puesto, casi siempre hay que quitarlo. Duele, porque parece deshacer una obra pagada, pero es más veces la causa del problema que la solución.

Lo que sí funciona es material del mismo orden que el original: cal o barro, que dejan pasar el vapor. Y el orden de siempre: cortar el agua, dejar secar y reponer después.

Si en un presupuesto de reforma de una casa de tierra lees «impermeabilizar fachada» sin más explicación, pregunta con qué. Es una pregunta razonable y un buen constructor la agradece.

Cómo se rehabilita un muro de tierra, en la página de bioconstrucción
Aplicación a mano del revoco de tierra sobre el muro, capa a capa, en la Casa de Paja
Revoco de tierra aplicado a mano, capa a capa. La foto es de la Casa de Paja, que es obra nueva, pero el criterio es el mismo que en una rehabilitación: acabados que dejen salir el vapor.
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Proyectos reales

Las dos casas que tenemos publicadas son obra nueva, y lo decimos antes de que lo preguntes

Casa del Olivar y Casa de Paja, las dos en Peraleda de la Mata, no son reformas. Podríamos no mencionarlo y dejar que se entendiera otra cosa, pero preferimos no hacerlo.

Lo que sí sirve de ellas para una reforma son los criterios, que son exactamente los mismos: aislar de verdad por arriba, sellar los encuentros uno a uno, poner la sombra por fuera del vidrio y usar acabados que dejen transpirar al muro. En Casa de Paja eso fue cal por fuera y tierra por dentro, y es el mismo razonamiento que se aplica a una casa de tapia de cualquier pueblo.

Fachada terminada de la Casa de Paja, con el revoco de cal por el exterior

Casa de Paja · revocos transpirables

129 m² en Peraleda de la Mata, con revoco de cal por fuera —de Gordillos, en Morón de la Frontera— y por dentro la propia tierra de la excavación, dosificada en varias capas. Es el criterio que mejor se traslada a la rehabilitación de un muro antiguo.

Porche de Casa del Olivar con la estructura de vigas de madera vista

Casa del Olivar · envolvente y encuentros

133 m² de entramado ligero de madera, con fibra de madera en fachada y en el forjado de cubierta y las juntas selladas una a una. De aquí sale lo que más se repite en una reforma: el calor entra por arriba, y el aislamiento vale lo que valen sus encuentros.

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Detalles constructivos

Los cuatro puntos por donde se escapa una reforma

En obra nueva los encuentros se dibujan desde cero. En una reforma hay que resolverlos con lo que ya existe, y por eso son la parte más técnica del trabajo y la que más se salta un presupuesto cerrado por metro cuadrado.

Estos cuatro se repiten en casi todas las casas que vemos.

La caja de persiana

El agujero más olvidado de la reforma española: un cajón abierto al exterior justo encima de la ventana nueva. Por ahí entra aire, entra ruido y se va el calor. Si se cambia la carpintería y no se resuelve el cajón, media mejora se queda en el camino.

El perímetro de la carpintería nueva

Se compra una ventana buena y se pierde en el metro que la rodea: el frente del hueco sin aislar, el sellado hecho deprisa, el premarco viejo aprovechado. La ventana rinde lo que rinde su encuentro con el muro.

El encuentro de la cubierta con el muro

Es donde el aislamiento nuevo se suele quedar corto, justo en el borde, y donde el alero decide si el muro se moja o no. Las dos cosas se juegan en el mismo medio metro, y conviene dibujarlo antes de que se improvise en obra.

El arranque del muro y la acera

La lluvia que salpica del suelo moja el muro por abajo todos los inviernos. Una acera con pendiente hacia fuera, un zócalo del material adecuado y un drenaje sencillo hacen más por una casa de tierra que cualquier producto milagroso de fachada.

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Errores habituales

Los seis que más nos encontramos en reforma

Empezar por dentro y dejar la cubierta para después

Cocina, baños y suelos primero, y la cubierta «el año que viene». Es el orden inverso al que conviene: lo que se hace dentro no se nota mientras el calor siga entrando por arriba.

Cambiar las ventanas y no tocar la caja de persiana

La partida se cierra, la casa mejora menos de lo esperado y nadie entiende por qué. El agujero sigue ahí, justo encima de la ventana nueva.

Sellar un muro de tierra con cemento o con pintura plástica

El vapor deja de salir, condensa dentro y el muro se deteriora escondido bajo el acabado. Es el error más caro de esta lista, porque cuando se ve ya está hecho.

Poner la máquina antes de aislar

Se compra el equipo para una casa que todavía pierde por todas partes, así que sale grande, cuesta más y trabaja siempre al límite. El orden correcto deja instalaciones más pequeñas.

Aislar por dentro sin pensar qué se pierde

En una casa de muro pesado, forrar por dentro deja la inercia fuera del abrigo y añade puentes térmicos en cada forjado. A veces sigue siendo la opción correcta; lo que no vale es elegirla sin saber qué se deja por el camino.

Cerrar el porche o la galería para ganar metros

Se ganan unos metros cuadrados y se pierde la sombra que protegía la fachada y el sitio por donde ventilaba la casa. En Extremadura, ese cambio se paga en julio.

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Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de empezar la reforma

Solo puedo hacer una cosa este año. ¿Por dónde empiezo?

Por la cubierta, salvo que tengas una gotera o humedad en el muro: en ese caso primero se corta el agua y se deja secar.

El calor de verano entra sobre todo por arriba, y el del invierno se va por el mismo sitio. Además es la intervención que menos te obliga a vivir en obra.

¿Cuánto cuesta una reforma bioclimática?

No hay una cifra que podamos darte sin ver la casa, y cualquiera que te den por teléfono es un número inventado.

Lo que sí se puede hacer es ordenar el gasto: primero lo que resuelve agua y calor, después lo que se ve. Y hacerlo por fases si hace falta, con un orden pensado desde el principio en vez de improvisado cada año.

¿Puedo aislar por dentro un muro de tapia?

Se puede, pero es la opción que más cuidado exige. Hay que usar materiales transpirables, estudiar dónde va a condensar el vapor y asumir que la inercia del muro se queda fuera del aislamiento.

Si la fachada se puede tocar, por fuera casi siempre funciona mejor. Y en bastantes casas de pueblo la respuesta honesta es no aislar el muro y concentrar el dinero en cubierta, huecos y ventilación.

Tengo la fachada revocada con cemento. ¿Hay que quitarlo?

Si debajo hay tierra, casi siempre sí. El cemento impide que el muro seque, y el deterioro sigue avanzando por debajo aunque la fachada se vea entera.

No es una obra agradable ni barata, así que conviene comprobarlo antes: abrir una cata, mirar el estado del muro y ver por dónde entra el agua. Se decide con eso delante, no por norma general.

¿Qué hago antes, cambiar las ventanas o aislar la cubierta?

Normalmente la cubierta. Es más superficie, se gana y se pierde más calor por ahí, y suele costar menos que renovar todas las carpinterías.

La excepción es una casa con las carpinterías en muy mal estado, que además de aislar mal dejan entrar aire y agua. Ahí el criterio ya no es solo térmico.

¿Cuánto voy a ahorrar con la reforma?

No lo sabemos, y no te lo vamos a inventar. Depende de cómo esté la casa, de qué se haga y de cómo la uses tú.

Ni siquiera de nuestras casas de Peraleda de la Mata tenemos registro de consumos ni ensayo de hermeticidad, así que menos aún podemos prometerte un porcentaje sobre la tuya.

Si quieres el número, la forma seria de tenerlo es medir tu consumo actual antes de empezar y volver a mirarlo después.

¿Proyectamos la reforma o revisamos lo que ya te han pasado?

Dos caminos, según lo avanzado que esté lo tuyo.

Proyecto completo

Quiero la reforma proyectada y dirigida entera

Del levantamiento de lo que hay a la dirección de obra, con el orden de intervención decidido desde el principio. Los proyectos completos los desarrollamos en Galván & Morán, el estudio que formamos Ana Fernández Galván y yo.

Revisión

Ya tengo presupuesto o proyecto y quiero una segunda opinión

Si ya te han pasado un presupuesto o unos planos, los reviso y te digo qué está bien planteado, qué falta y qué haría en otro orden. Es un servicio personal, lo hago yo.